Necesidad versus convicción
Cuando tratamos temas de RSC/ESG desde la óptica legal, es decir, desde la “Gobernanza”, nos encontramos con dos perfiles de empresas, aquellas que, si no es “obligatorio”, sin decir que no, aplazan abordar este asunto o lo descartan directamente, y aquellas empresas, cuya madurez de gestión es evidente, y apuestan decididamente por incorporar en su ADN sistemas de Compliance de diverso ámbito de actuación.
La buena gestión empresarial no solo pasa por gestionar la actividad propia a la que se dedica la empresa, sino a la previsión legal de cumplimiento normativo para la eliminación de los riesgos de esta índole, en la medida de lo posible.
Esta labor, que en principio pueda parecer sencilla, implica un análisis exhaustivo de los riesgos legales de una empresa y para ello hay que pasar por un fino filtro toda la actividad de la misma.
Las políticas de prevención de cumplimiento normativo aportan a las empresas un ahorro de costes importante, en la medida que evitan conflictos futuros innecesarios por falta de previsión, o desconocimiento de los riesgos.
Conocer tu empresa, significa que controlas tanto las fortalezas como las debilidades. En la medida que desconocemos qué nos hace débiles, estaremos expuestos al incumplimiento y al fracaso empresarial, por no hablar del coste económico indudable que se deriva después.
Me gusta hacer el símil de la medicina preventiva con la prevención legal. La mayoría de nosotros tenemos asumida la prevención medica como algo normal, y nos hacemos chequeos médicos periódicos para evitar males mayores. Apliquemos esta sabia y elemental regla en nuestros negocios, para asegurar su “salud legal “.
Una empresa con buenas políticas de Gobernanza, ubicadas en estrategias de RSC/ESG, “contagia” seguridad a todo el circulo de terceros que se relacionen con ella, empleados, clientes, proveedores, colaboradores o instituciones públicas. Irá tejiendo una red invisible de firmeza normativa que le inducirá a relacionarse sólo con aquellos agentes que compartan su filosofía.
No me puedo resistir a hacer un guiño a la nueva era histórica que vivimos con la elección de un nuevo Papa, misionero durante toda su vida. Hagamos “misión” de las buenas prácticas empresariales, empezando por el cumplimiento normativo, por la buena “Gobernanza”, porque nos llevará a la senda de la buena gestión y a una imagen robusta que atraerá negocio y talento.
El “acto de fe“ de implementar sistema Compliance por convicción, termina convirtiéndose en una necesidad, por los buenos resultados que reporta, por la claridad y transparencia que transmite.
Al final, no importa como se llegó a la decisión de acercarse a la esfera de la RSC/ESG, si por necesidad o por convicción, lo importante es haber tomado la decisión de empezar, de invertir en seguridad jurídica. Aquí radica la diferencia esencial de la decisión inicial de implementar sistemas de Compliance, si se hace por necesidad, se entenderá como un coste, mientras que cuando se apuesta por convicción, se realiza como inversión.
¿Dónde está tu empresa, en la necesidad o en la convicción?









