La Sostenibilidad no está de rebajas
Hay una práctica que se ha vuelto demasiado común: llega una propuesta de servicios de consultoría en sostenibilidad, y antes de conocer siquiera el alcance real del proyecto, ya aparece un porcentaje de descuento sobre la mesa. Un 15%, un 20%… sobre un servicio cuyo contenido aún no existe.
“Nadie negocia un descuento en los pilares de su vivienda antes de saber cuántos necesita.”
La sostenibilidad ha dejado de ser un complemento corporativo. Es hoy el pilar estructural de cualquier negocio que aspire a perdurar. Y precisamente por eso, tratarla como una línea de precio negociable no solo es un error estratégico: es un ejercicio de confusión que no le hace ningún favor ni a quien lo ofrece ni a quien lo acepta.
Trabajar bien en RSE exige conocer la realidad de cada empresa, su sector, su contexto, sus personas. No hay atajos ni plantillas universales. Un descuento presentado sin diagnóstico previo es, en el fondo, una señal de que lo que se ofrece es una solución genérica disfrazada de personalización.
El ejercicio de responsabilidad es otro: buscar profesionales cercanos, que entiendan tu organización, que adapten el trabajo a lo que realmente necesitas. El precio justo no es el más bajo; es el que responde a un servicio bien definido y honestamente dimensionado.
Apostar por la sostenibilidad de verdad significa también ser exigente en cómo se contrata. Porque si el pilar no está bien colocado desde el principio, todo lo que venga después puede tambalearse.










