Las empresas ya no solo tienen que parecer buenas. Tienen que serlo
La Ley 1/2026 de impulso de la Economía Social deja claro que el futuro empresarial pasa por generar empleo de calidad, cohesión social y un impacto positivo en la sociedad. Hoy, el éxito de una empresa no se mide solo por su rentabilidad, sino también por el valor que aporta a las personas y a su entorno. Según el estudio de Savia Mapfre, el 88 % de los trabajadores considera que el bienestar debe ser una prioridad estratégica y el 70 % de las bajas por estrés podrían prevenirse con programas adecuados. Pero el compromiso no termina en la plantilla. La dimensión Social de las políticas ESG invita a las empresas a implicarse activamente en la mejora de su comunidad.
Las fundaciones y entidades sociales somos el mejor aliado para convertir ese compromiso en resultados reales. Transformamos la responsabilidad social en proyectos con impacto, acercando a las empresas a quienes más lo necesitan mediante programas, voluntariado corporativo y acciones que fortalecen el territorio.
Porque una empresa crece de verdad cuando también contribuye al crecimiento de la sociedad que la rodea. La normativa ya marca el camino, ahora es el momento de recorrerlo juntos.
Fundación Davante
