Responsabilidad Social y Edadismo
Voy camino de los 63 y me vais a permitir que haga una reflexión personal:
En los últimos años he empezado a percibir una realidad incómoda dentro de la empresa: el edadismo. No se trata de algo explícito ni declarado, pero sí de una actitud que se cuela en decisiones, comentarios y formas de relacionarse.
Existe una tendencia a valorar más la juventud como sinónimo de IA, innovación y “energía”, mientras que la experiencia parece quedar relegada a un segundo plano, como si los años aportaran menos valor en lugar de más.
Esta situación contrasta profundamente con la cultura empresarial que predominaba en las décadas de los 80 y 90 en los que empecé a trabajar en Siemens. En aquella época, al menos en mi experiencia o en lo que he podido observar, el entorno laboral estaba más marcado por la amabilidad, el respeto y el compañerismo.
Las relaciones entre compañeros eran más cercanas, se fomentaba el apoyo mutuo y la transmisión de conocimientos era algo natural.
La experiencia se consideraba un activo valioso, y quienes llevaban más años en la empresa eran vistos como referentes, no como perfiles prescindibles.
Hoy, en cambio, percibo un mayor “acelero”, una cultura más individualista y, en ocasiones, una falta de reconocimiento hacia quienes han construido gran parte de lo que la empresa es actualmente.
La inmediatez y la constante adaptación tecnológica parecen haber desplazado valores como la paciencia, la colaboración y el respeto intergeneracional.
No se trata de idealizar el pasado ni de rechazar el presente, sino de reflexionar sobre qué hemos perdido por el camino.
Recuperar parte de esa cultura de compañerismo y respeto podría no solo mejorar el ambiente laboral, sino también enriquecer a las organizaciones, integrando lo mejor de cada generación. Porque una empresa sólida no debería elegir entre juventud o experiencia, sino aprender a combinar ambas.
Y todo lo dicho anteriormente forma parte de la Responsabilidad Social Corporativa…..
Manuel Martínez Martínez (AUREN)

