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REAPRENDIENDO A COMUNICARNOS: el Efecto Mascarilla

La mascarilla junto a la distancia de seguridad, (mal llamada, “distancia social”), han demostrado ser los dos mecanismos más eficaces para evitar la propagación del COVID-19 y, por tanto, de prevenir enfermar uno mismo o a los demás, hasta que la ciencia aporte la tan deseada vacuna.

Como en muchos otros ámbitos y actividades en los que la mascarilla no era habitual, su incorporación está suponiendo un re-aprendizaje. En este artículo, vamos a tratar sobre la comunicación y cómo hemos de aprender a usar herramientas que, tal vez, teníamos olvidadas.

  • SONIDO: para la comunicación oral, probablemente la más habitual y la que nos identifica como humanos, el sonido es fundamental.

En condiciones de no riesgo a través de las partículas exhaladas al hablar [evitaré lo de “normalidad”, porque todo es normal], emitimos los sonidos a través de la boca, se propagan a través del aire y llegan al oído de los interlocutores. Hay situaciones en los que entre emisor y receptor hay tecnología del tipo micrófonos y auriculares o altavoces que se comportan como facilitadores de esta transmisión sonora.

El entrenamiento y mejora de la oralidad conlleva siempre la adquisición de técnicas de respiración, vocalización, pronunciación, entonación, etc. que facilitan la emisión del aire y su transformación en sonidos comprensibles en el marco sonoro de un determinado idioma. Es lo que denominamos lenguaje oral.

Sabemos que, cuantos menos artefactos o elementos interpuestos hay entre emisores y receptores, mejor es la sonoridad y por tanto, la comunicación oral.

¿Qué es la mascarilla para la comunicación oral? Un Artefacto. Y no, no es culpa solo del COVID-19. Los sanitarios sabemos bien que hablar, incluso sólo respirar, en un entorno quirúrgico, o realizando según qué maniobras o intervenciones, supone un altísimo riesgo de infección. Por tanto, es “normal” usar mascarilla para nosotros. La novedad es que, ahora, toda la población y en cualquier situación por cotidiana y familiar que pueda parecer, se ha convertido en una situación de riesgo de contagio o propagación de un virus contra el que no tenemos tratamiento ni vacuna. Ahora, todos debemos aprender a hablar con la boca tapada por un artilugio que se pega a la cara y que distorsiona completamente el sonido que producimos al hablar.

Consejos Prácticos:

  • Habla MÁS LENTO. Esto te ayuda a articular y pronunciar mejor. Al elaborar con más cuidado los sonidos y emitirlos con más claridad, facilitamos al interlocutor su escucha y comprensión.
  • Habla MÁS ALTO. Recuerda que, para elevar el volumen, sin hacerte daño en la garganta, lo mejor es usar la respiración abdominal. En cualquier caso, has de elevar un poco el volumen de tu voz sin que resulte grosero u ordinario.

Con mascarilla oigo peor. Es un comentario habitual, y es cierto. Pero el problema no está en el oído, sino en la garganta. A ti mismo/a también te oyes peor, pues tú también recibes el sonido de tu boca. Y a los demás, si hablan como estaban acostumbrados también los oyes peor.

  • GESTUALIDAD: Un locutor de radio o tú, hablando por teléfono, solo cuentas con el recurso sonoro para transmitir tu mensaje. Aún así, la gestualidad facial y corporal te ayudan, pues, aunque no te vean, te perciben. Haz la prueba diciendo algo a alguien por teléfono sonriendo, y luego sin sonreír. Pregúntale, y verás cómo adivina el gesto de cada mensaje. Porque las emociones se expresan en gestos y éstos modifican la máscara facial lo que, a su vez, modifica los sonidos.

Recuerda que, cuando gesticulas con la cara, vas cerrando, abriendo, modificando todos los órganos fonadores (como si taparas o abrieras con los dedos los agujeros de una trompeta).

Cuando hablas con conexión visual con tus interlocutores, ocurren dos cosas.

Por un lado, los que te están oyendo hablar te están mirando. La gestualidad de tu cara les da tanta o más información que las palabras. Buscan la coherencia entre el mensaje y el gesto, o cómo se enfatiza.

Además, y aunque no lo has aprendido conscientemente, tu cerebro lee los labios de tu interlocutor.

Por tanto, el canal visual está sumándose al canal auditivo que se unen en el cerebro de tu interlocutor para comprender lo que estás comunicando.

¿Qué es la mascarilla para la comunicación oral? Un Artefacto. Por un lado, está recordando continuamente el hecho, por ahora inhabitual, de llevar mascarilla. Muchos interlocutores, cuando ven una mascarilla se conectan con el miedo al COVID-19, y rememoran recuerdos dolorosos de la dura etapa del confinamiento.

Si la mascarilla tiene dibujos, mensajes, etc, se convierte en un elemento de distracción.

Y, por encima de todo, tapa la boca y la cara. Es decir, impide la comunicación gestual facial.

Consejos Prácticos:

  • No dejes de gesticular. Como hemos dicho antes, aunque el gesto no se vea, se transmite a través de la voz. Además, aunque no veamos la parte inferior de la cara, sí podemos ver los ojos. La cara es una unidad gestual. Puedes comprobarlo ahora mismo si frunces el entrecejo en modo enfadado y tratas de sonreír. ¿ves? No puedes. Por tanto, gesticula como si no tuvieras mascarilla, para que tus ojos continúen transmitiendo.
  • Usa las manos como herramienta de comunicación no verbal. Dado que se ha mermado una herramienta clave como la cara, usa las manos que son, también, muy interesantes en la comunicación gestual.
  • Procura y mantén el contacto visual. Somo ves, tratamos de suplir con el resto de la cara y el cuerpo lo que la mascarilla nos resta tapando parcialmente el rostro.

En el ámbito profesional, al menos, también deberás trabajar tu mensaje. Cuanto más preciso y concreto sea mejor. Usa frases cortas -con la mascarilla necesitas respirar antes-. Además, es más fácil entender cuando el mensaje es directo. Usa términos lo más precisos y conocidos posible, pronunciando bien para evitar errores en la comprensión. Y no olvides nunca la fuerza del feed-back. Trata de comprobar lo que han entendido los demás sobre lo que has comunicado.

En quirófano, por ejemplo, los profesionales se comunican correctamente sin ninguna expectativa de quitarse la mascarilla, pues siempre tienen que garantizar la esterilidad del campo.

Así que, tú, en lugar de plantearte cuándo te la podrás quitar definitivamente, cosa que ocurrirá pero no sabemos cuándo, dedica tu energía a incorporarla a tu vida cotidiana. He conocido quienes se quejaron de los zapatos de seguridad o los cascos y guantes en las obras, o quienes me aseguraban que nunca iban a poder llevar corbata. Durante los más de 25 años que llevo entrenando profesionales de todas las edades y profesiones a mejorar su comunicación he visto resistencias siempre a todo lo que suponía adquirir un nuevo hábito. Pocas semanas después, convertido en costumbre, nunca más nos acordamos de ello.

Dado que has de invertir energía, mejor en algo realmente productivo y útil. Dedica tu tiempo e interés a comunicarte bien con la mascarilla puesta en lugar de anhelar y suspirar por el momento en que te la puedas quitar.

LAMBDA GESTIÓN (Lucía Miralles)

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